
Leonardo Fioravanti y Carissa Moore se impusieron en El Salvador
El italiano lleva años rozando la gloria en el Championship Tour y, después de numerosas semifinales y finales perdidas, por fin subio al podio.
Leonardo Fioravanti y Carissa Moore se impusieron en Punta Roca después de una jornada final en un evento que volvió a dejar muchas preguntas sobre la gestión de la competición y los criterios de puntuación.
Las condiciones fueron una constante montaña rusa durante toda la prueba. Retrasos, parones inesperados y decisiones difíciles de comprender marcaron un campeonato en el que los aficionados tuvieron que armarse de paciencia. Aun así, cuando todo terminó, los dos surfistas que habían mostrado un mayor nivel a lo largo de la semana acabaron levantando los trofeos.
La competición femenina comenzó con condiciones limpias y series inconsistentes de algo más de metro y medio. Gabriela Bryan, Carissa Moore y Molly Picklum no tuvieron problemas y resolvieron sus cuartos de final con autoridad.
Pese a ello, El Salvador también supuso una recuperación de sensaciones para Simmers, que volvió a exhibir la mezcla de estilo clásico y maniobras progresivas que la han convertido en una de las grandes figuras del circuito.
Sin embargo, la gran protagonista fue nuevamente Carissa Moore. La hawaiana superó su obstáculo más complicado del día al derrotar a Gabriela Bryan en semifinales antes de imponerse con claridad a Tyler Wright en la final.
Su triunfo confirma algo que muchos habían olvidado: quizá nunca dejó de ser la surfista más dominante de su generación.

Tras tomarse un descanso en 2025 para ser madre y disputar únicamente Pipe y los Juegos Olímpicos en 2024, Moore está demostrando que sigue siendo una referencia absoluta en el surf femenino.
La competición masculina se desarrolló con unas condiciones cada vez más deterioradas debido al viento y a la marea.
Uno de los momentos más discutidos llegó con la excelente puntuación de 9.00 otorgada a Leonardo Fioravanti en cuartos de final. Aunque la actuación del italiano fue sobresaliente, muchos consideraron que esa nota estableció un criterio difícil de mantener durante el resto del día.
La controversia aumentó en el enfrentamiento entre Gabriel Medina y Alan Cleland. Varias de las maniobras más espectaculares del brasileño apenas recibieron puntuaciones en torno al cuatro, algo que generó un importante debate entre aficionados y analistas.
La potencia, velocidad y agresividad que Medina desplegó en algunas de sus olas parecían merecer puntuaciones considerablemente más altas.
Porque si existe una categoría denominada “excelente”, debería ser reconocible independientemente del estado del mar.
La semifinal entre Italo Ferreira y Gabriel Medina fue, probablemente, el mejor espectáculo del día.
Ambos intercambiaron puntuaciones cercanas al siete desde el inicio, aunque los jueces favorecieron ligeramente la mayor potencia de Medina.
Cuando parecía que el tres veces campeón mundial tenía el control absoluto de la manga, Italo encontró una ola decisiva a siete minutos del final. Necesitaba un siete y respondió con una actuación radical y muy completa que le otorgó el liderato.
Ese recorrido podría terminar siendo determinante en la lucha por el título mundial.
Finalmente, Ferreira amplió su balance particular frente a Medina hasta un 8-5 antes de afrontar la próxima parada del circuito en Brasil.
La victoria de Leonardo Fioravanti tiene un valor especial.
El italiano lleva años rozando la gloria en el Championship Tour y, después de numerosas semifinales y finales perdidas, por fin consiguió estrenar su palmarés.
No fue una victoria sencilla. Tras abrir la final con una excelente ola valorada en 8.00 puntos, tuvo que esperar hasta los últimos minutos mientras Italo Ferreira respondía con un 7.50 que le dejaba muy cerca de darle la vuelta al marcador.
Los últimos seis minutos fueron eternos para el italiano.
Cuando sonó la bocina, la emoción fue evidente.
“Este deporte es jodidamente difícil”, confesó entre lágrimas.
Difícil para los surfistas y, en ocasiones, también para los aficionados, que han tenido que soportar una primera mitad de temporada irregular y cuestionada.
Con El Salvador ya en el retrovisor, el Championship Tour pone rumbo a Brasil con la clasificación prácticamente intacta y con la sensación de que los grandes candidatos al título ya han dado un paso al frente.



