
Adiós a Larry Bertlemann: el genio que cambió el surf y el skate para siempre.
El mundo de los deportes de tabla despide a una de sus figuras más disruptivas, coloridas e influenciables
“Cualquier cosa es posible”. La frase que convirtió en lema de vida Larry Bertlemann no solo transformó la forma de trazar líneas sobre una ola, sino que tendió un puente indeleble entre el océano y el asfalto.
Larry Bertlemann, conocido popularmente en la cultura costera como “The Rubberman” (El Hombre de Goma), falleció a los 71 años en Honolulu debido a complicaciones cardíacas. Su partida deja un vacío incalculable en la historia del deporte, pero su legado permanece intacto en cada giro radical sobre la marea y en cada curva rozando el pavimento.
En la década de 1970, mientras el estándar del surf internacional abrazaba la elegancia rectilínea y la fluidez contemplativa de figuras como Gerry Lopez, Bertlemann irrumpió con un enfoque agresivo, físico y completamente impredecible. Agachado sobre la tabla, con las rodillas flexionadas al límite y una elasticidad asombrosa, comprimió el cuerpo para ejecutar giros en ángulos jamás vistos.

Junto al legendario shaper hawaino Ben Aipa, Bertlemann ayudó a desarrollar las tablas cortas con diseño stinger y cola de golondrina. Estas innovaciones técnicas le permitieron reaccionar en espacios mínimos de la ola y abrir la puerta a maniobras progresivas que precedieron a la era aérea moderna.
La huella de Bertlemann trascendió el agua cuando su postura baja y su fluidez inspiraron a la legendaria generación de skaters del sur de California: los Z-Boys de Dogtown (Jay Adams, Stacy Peralta y Tony Alva).
Buscando replicar en las calles la sensación de romper una ola en la sección crítica, los skaters adoptaron su movimiento característico: flexionar el cuerpo al máximo y arrastrar la mano sobre el suelo para hacer derrapar la tabla. Así nació el “Bertlemann Slide” (o Bert Slide), un truco fundamental que definió el estilo del skate de transición y consolidó la unión entre ambas disciplinas.
Más allá de sus triunfos competitivos —como su histórica victoria en el Duke Kahanamoku Invitational de 1974 en Sunset Beach—, Bertlemann fue un showman total. Con su distintivo peinado afro, trajes de neoprene de colores brillantes y una personalidad extrovertida, fue de los primeros surfistas en atraer patrocinios de marcas no relacionadas directamente con la industria del surf, sentando las bases del profesionalismo deportivo moderno.

Grandes figuras de la historia como Kelly Slater lo reconocieron a lo largo de los años como el “primer New Schooler“, mientras que Martin Potter lo bautizó como el “padrino del surf de alto rendimiento”.
- 1974: 1.er puesto en el Duke Kahanamoku Invitational (Sunset Beach, Hawái).
- 1978: Campeón del Katin Pro-Am Team Challenge.
- 2014: Inducido al Surfing Walk of Fame en Huntington Beach, California.
- Reconocimiento global: Destacado por el Skateboarding Hall of Fame por su contribución directa a la evolución del skate moderno.
Con el fallecimiento de Larry Bertlemann se despide un espíritu indomable y pionero, pero su convicción de que “nada es imposible sobre una tabla” continuará inspirando a las futuras generaciones de surfistas y skaters en todo el mundo.



